FASE II DEL PLAN ORDDING, y terminando...

¿Te acuerdas que quedaba pendiente para terminar el Plan Ordding para recibir una nueva etapa? Cuatro cosas. Las tres que voy a contar esta semana son: el armario de la cocina, el de telas del estudio y un par de reubicaciones.


1) Armario de limpieza de la cocina. ¿Cuál era el objetivo de este paso? Dejar hueco para una caja en la que mantener la comida del perrete con fácil acceso, lista para su uso diario. Esto era bastante fácil porque lo tenemos muy a raya este armario, y solo ha sido cuestión de revisar todo (el paso 1 del Método SSOO hay que hacerlo sí o sí, ya que siempre sale algo que ya no vale o que habíamos olvidado). Esto lo hice un día cualquiera, mientras preparaba la comida, sin más interés.


2) Armario de telas del estudio. Éste sí que es el paso definitivo en este proyecto de orden; el que más ganas tenía junto a la estantería del salón; el más necesario. Si coséis, o tendéis a la manualidad como mi hija y yo, es complicado autocontrolarse porque todo es susceptible de ser usado en un proyecto: un palo, una piedra, un retal… El caso es que tenía muuuucho material para revisar, otro tanto para recolocar en lugares más apropiados, y si pudiera ser dejar algo de hueco para “futuribles”. Las telas las reduje en un 66%, me deshice de dos terceras partes, de lo cual estoy muy orgullosa… Tras años de idas y venidas, me he dado cuenta que más telas no significa que vaya a coser más, de hecho, todo lo contrario… Casi todas esas telas no las he comprado yo para proyectos específicos, ni se ajustaban a mis gustos de composición y diseño, pero “a caballo regalado no le mires el dentado”, y terminé por acumular medio metro cuadrado en tela, y, ¿sabes a cuanto está el metro cuadrado en mi barrio? A 2534€/m2, es decir simbólicamente el “lugar” de mis telas en el mundo me ha costado 1267€. Para esto sirven los proyectos de organización: para tomar consciencia de lo que se tiene y decidir qué se quiere y qué no se quiere guardar. Ninguna OP te obligará a tirar nada, pero su labor te ayudará a entender y gestionar tu entorno material, ni más, NI MENOS. Para entender esto bien, ayuda mucho el libro de María Gallay, “El poder del orden”.



Este paso era importante como he dicho porque ese espacio es el más utilizado de la casa: mi marido teletrabaja ahí, nuestra hija pasa mucho de su tiempo de juego ahí, y yo, el restante 😊, el estudio es nuestra “cama caliente”; además es una prolongación de nuestro salón, por lo que lo vemos siempre, todo el rato, así que tiene que estar recogido y tiene que cumplir la máxima de que “cada cosa tenga su sitio” para recogerlo en dos segundos.


Conclusión: objetivo CUMPLIDO, ahora solo queda lo más gustoso: colocar todo en cajas por familias y bonito, vamos ordenarlo. En cuanto tenga fotos del antes y el después, al Instagram que va.



3) Reubicación de algunas cosas. Al final el cesto de la ropa no lo hemos reubicado, pero los LEGOs han cobrado protagonismo en nuestras vidas, al igual que el perrete. Como se quedaron baldas libres en la estantería del salón, nuestra hija ha levantado dos altares al LEGO…También viene bien darle de vez en cuando una vuelta a los espacios para que las personas que componen la familia vayan reubicándose y renovando sus entornos.


Reflexión final. Quedaría un paso de los 7 que planeé: un bolsillo de tela que adheriré al zapatero para guardar la correa, el arnés, el cepillo y las bolsas de la caca. Esto lleva varios pasos: diseñarlo, cortarlo, coserlo, llevarlo a que le pongan las anillas, e instalarlo con 4 hembrillas en el zapatero. Llegará, pero no esta semana. (El tema de diseccionar los TO DO LIST a mí me resulta una herramienta muy buena, y además hacerlo bien, evita frustraciones. Un tema para otro día, tomo nota.) Por todo lo demás, ha sido un gusto hacerle hueco a Teo y simplificarnos la vida un poquito más, cada día un poquito más 😊.

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