LA MONTAÑA

Desechar lo que ya no queremos es una de las partes más farragosas del proceso de organización, ¿por qué? Porque nos debatimos entre quitarnos del medio cuanto antes todo aquello que hemos descartado (¡ya de ya!), o hacer el Bien, siendo lo más cuidadosas y sostenibles posibles por la cuenta que nos trae.


Primero: a todo lo que no te quedas hay que buscarle un buen fin, el mejor posible, aunque lleve un poco de tiempo. (En POST ANTERIORES cuento un poco más). Yo aquí abro muchas opciones como sabéis: reciclar, punto limpio, donar, regalar, tirar, reubicar, vender, arreglar, intercambiar y tunear.


En las primeras hay que desmontar las partes para un buen reciclaje; fijarse bien cómo se desechan y dónde; y asegurarse que lo que sea para donar está limpio y en buenas condiciones, ya sean juguetes, ropa o libros.


Las segundas opciones, las de recuperación, son las que más me gustan, porque a mí me va este rollo como se entiende por mi proyecto (“soluciones DIY para la organización de espacios”). Me detengo en arreglar y tunear, porque esto lo he visto en muchas casas, empezando por la mía, siempre hay cosillas que remendar: una esquina de un cajón rota, una tapicería manchada, un agujero en la pared, cosas que vemos contantemente, y nos llenan la cabeza de eco y paralizan la to do list… Si estás en modo ORDDING, es el momento de ponerse manos a la obra. Y lo mismo pasa con la ropa. A lo mejor tiñendo unos pantalones, vuelves a tenerlos como nuevos, o los calcetines, o la entrepierna del vaquero, o las suelas de las botas. Por supuesto, esto requiere tiempo, bastante tiempo, no nos vamos a engañar. Quien tenga más dinero que tiempo: hay muchos oficios de barrio y no tan barrio que son muy útiles. Para quien esta no sea una posibilidad, pero le interese y sepa hacerlo, se puede dejar una cesta/cajón/bolsa con los “tuneos” para cuando vaya habiendo ratos. Yo tengo mi rincón de tuneos. Y para quien no tenga ni una, ni otra opción, ¿una abuela a cambio de una merienda? ¿Un colega a cambio de un cine?... Ahí lo dejo…


En este punto seguro que ya se os está haciendo cuesta arriba el asunto (¡lo entiendo!, pero calma). Cuando yo hago el servicio, yo me encargo de retirar todo aquello que sea para reciclar, punto limpio y donar siguiendo vuestras indicaciones, e incluso os puedo echar una mano con lo demás,

Si estáis solas o solos ante el peligro, os recomiendo que hagáis una montaña con todo lo que hayáis sacado y desechado, y al siguiente finde le dediquéis una tarde.. Un té y un buen PODCAST (o DOS), y a gozarlo. De verdad, se puede. Este paso es importante (aquí viene el sermón), es importante para tomar consciencia de nuestro entorno material. Un tema crucial aquí, y que hay que decir bien alto para no llevarnos engaño, es que elegir opciones más sostenibles, requiere de tiempo y planificación: qué tiro dónde, hay que desplazarse, hay que informarse (¡benditos Puntos Limpios!), hay que subir a Wallapop y esperar la venta… Hay que planificar, porque tirarlo todo a lo naranja, hay que intentar que no sea la opción. A lo mejor le dedico un post a eso: la relación entre sostenibilidad y tiempo…


En fin, os animo a que lo probéis: té y podcast, no falla.


Ahora os dejo un antes y un después de mis últimos descartes y cómo los he gestionado, real stuff :):


Mi montaña, ¡se puede!

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