Si tienes que despejar la encimera para cocinar, has comprado 7 paquetes de sal porque nunca la encuentras, tus calcetines están desparejados, los papeles del banco perdidos entre menús del restaurante chino y, como no sabes que tienes una camisa lila te compras otra… Es normal que sientas la insoportable pesadez mental de la acumulación.

Además, estoy segura de que más de una vez has pensado en deshacerte de esas cosas que nunca utilizas, pero crees que no podrás hacerlo o no sabes por dónde empezar.
 
En esta página voy a proponerte una solución.
 
Pero antes de nada, me gustaría derribar una creencia generalizada: verás, siento decirte que, en contra de lo que te hacen creer constantemente, ninguna de las cosas que acumulas en tu vida te hace feliz.
 
Te contaré algo para que lo entiendas…

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Hace muchos, muchísimos años, había un señor que vivía en un tonel.

 

Sí, sí. Su casa era una tinaja de vino.

 

Lo único que tenía, aparte del tonel, era una capa, un bastón y una bolsa de pan.

 

Un día, este señor estaba tomando el sol apoyado en su tonel cuando llegó otro señor extremadamente poderoso.

 

El poderoso se colocó delante del tonel y le preguntó si deseaba algo. 

 

A lo que el señor del tonel respondió: 

 

«Sí, que te apartes un poco y no me tapes el sol». 

Que... ¿quiénes son estos señores? 

No seas impaciente, te lo contaré más adelante.

 

 

Ahora quiero que entiendas cómo el pobre del tonel le hizo ver al poderoso que era más rico y más feliz que él, pues tenía todo cuanto deseaba.

 

Tenía cuatro cosas y el calor del sol.

 

Vale.

 

No digo que tengas que vivir en un tonel, no digo eso. Lo que quiero que entiendas es que puede que la acumulación de cosas innecesarias en tu espacio te haya sobrepasado. 


Y créeme, sé de lo que hablo. Salí de una depresión de 8 años gracias, entre otras cosas, a deshacerme del exceso de material y organizar bien lo que me quedaba.

Quitarme el peso de las cosas me ayudó a salir del pozo.

Esta es una de las razones por las que soy organizadora profesional de espacios. Para cogerte de la mano y acompañarte en ese proceso de “rehacer” tu espacio para un nuevo momento vital.

Pero te preguntarás…

Si ordenar las cosas es algo que aparentemente sé hacer, ¿qué gano trabajando contigo?

​Digamos que...

  • Cuando se mueve de tal manera tu espacio, lo hacen sus energías, y tus hábitos y tus rutinas no serán inmunes, mejorarán y sentirás que todo va como la seda.

 

  • Es un proceso catártico hasta el punto de conseguir pasar página: mismo espacio, nueva casa.

 

  • No tendrás que hablarle a tus calcetines ni abrazar tus cosas para despedirte de ellas. Lo mío se parece a lo de Marie Kondo, pero a la Ibérica, alejado de misticismos.  

 

  • Conseguirás tirar y deshacerte de cosas que ya no tienen significado para ti, pero que te están anclando en el pasado. 

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  • Dejarás de decir cosas como: «la acumulación de mi hogar me molesta» o «tengo que mover cosas para poder usar la encimera de mi cocina».

  • Recordarás que las cosas son solo cosas y que tienen la importancia justa.

  • Al tener todo a la vista y controlado evitarás comprar cosas por duplicado, lo que incidirá en tus dinerillos.

  • Dejarás de acumular trastos por si acaso, lo que te permitirá disfrutar de las pocas cosas que conserves y respirar y fluir en el espacio libre que te quede.

  • Mismas cosas (mi propuesta no es comprarte medio Ikea en soluciones de almacenamiento), pero en un nuevo orden. 

Entenderás que el armario de Julita Salmerón con cajas de zapatos llenas de cosas y categorizadas a lo mercería en ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ no es organización, es Diógenes total.
  • Comprobarás que serás capaz de ordenar tu casa y eso hará que ordenes también tu vida.

  • Dejarás de sentir presión en el pecho al entrar en tu hogar.

  • Deshacerte de tus cosas es agotador, pero para eso estaré yo ahí, para mantener tu moral alta cuando llegue el momento en el que pienses… «ufff, ¿si lo dejamos ya?». No te dejaré rendirte. 

  • Adquirirás unos hábitos de orden y organización que te costará abandonar.

  • Te puede pasar como a mi clienta Eva Arija, que dice: «la casa ahora parece más grande, tengo mucho más espacio y mejor aprovechado. Invito a mis amigos sin que me dé vergüenza porque ahora está todo en su sitio». 

  • Ahorrarás el tiempo que antes perdías buscando cosas que no tenías ni idea de dónde podían estar. 

  • Haremos que cada cosa tenga su lugar y que sea un sitio funcional. Como cuando vas a la administración a resolver un papel: si supieras cuál es la ventanilla todo iría mucho mejor ¿verdad?, pues esto es lo mismo solo que con calzoncillos y calcetines.

  • Te quitarás la sensación de agobio en tu casa y saldrás del bucle de intentar organizar y recoger para, al poco tiempo, verlo todo otra vez desordenado.

Suena bien, pero Marina, ¿cómo podrás ayudarme y cuánto cuesta contratarte?

Actualmente puedo ofrecerte estos dos servicios:

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Lo veo claro. Quiero que me ayudes a…

No me gustaría que te quedases con ninguna duda…

Ya sé ordenar mis cosas, ¿por qué necesito contratarte? 

 

La gente por lo general suele ser más ordenada que organizada.

 

O sea, aunque tengas el armario petado de bragas, probablemente eres capaz de ponerlas unas al lado de las otras. Lo que pasa es que a lo mejor tienes bragas ahí y también en la mesilla… te falta organización.

 

Digamos que la gracia de esto es que los movimientos en la casa con respecto a lo material fluyan más. Que las cosas tengan su sitio y que este sea funcional. 



 

¿Cuánto tiempo nos llevará mi proyecto?

 

Depende mucho del servicio que necesites, tu nivel de acumulación, tu relación con el apego y tu compromiso con el proceso de organización.

 

Para que puedas hacerte una idea: una cocina pequeña puede llevar unas 4 horas de trabajo seguidas. Una casa completa, de unos 70 m2 con mucho que seleccionar, organizar y ordenar, unas 50 horas

 

Pero insisto, son solo estimaciones.



 

¿Cómo funciona exactamente tu servicio?

 

Primero tendrás que rellenar el formulario que tienes en esta página, así me haré una idea de la envergadura de tu proyecto. 

 

Agendamos una primera cita en la que concretamos qué necesitas, qué quieres y cómo te puedo ayudar. 

 

En este primer encuentro tomaré algunas fotografías del estado inicial del espacio.

 

Una vez recabada esta información, te propongo un plan personalizado que incluye tiempos y presupuesto. 

 

Aprobado el plan, ¡manos a la obra! Empezamos con mi método SSOO:

 

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¿Qué clase de espacios puedes organizar y ordenar para mí?
 
  • Una casa completa.
     

  • Una estancia aislada.
     

  • Espacios de trabajo como talleres o almacenes.
     

  • Armarios y espacios de almacenamiento.
     

  • Cajones o archivos de documentos importantes.


 

No sé si quiero que una desconocida vea mis documentos personales u objetos más íntimos…
 

Para tu absoluta tranquilidad puedo decirte que todo el proceso se llevará a cabo con la máxima confidencialidad, respeto y seguridad. Además al ser socia de AOPE me suscribo cada punto de su código profesional.


 

¿Tengo que estar presente mientras ordenas mis cosas?

 

Es muchísimo mejor que estés presente en todo el proceso, ya que la experiencia te compromete con lo que quieres y con tus necesidades. 

 

En cualquier caso, si no tuvieras tanta disponibilidad, sí que es imprescindible que estés al menos en el proceso de selección, a partir de ahí nos podemos organizar.



 

¿Me harás tirar mis cosas?

 

Te puedes quedar con tus fetiches o con esos objetos que tienen que ver con tu hobby, pero para hacerles un hueco tendremos que descartar muchas otras cosas.

 

Tienes que saber que esto solo vale si tú te comprometes, y en ese compromiso está deshacerte de mucho material.

¿Qué pasará con las cosas que descarte?

 

Yo me llevaré todo lo que pueda y quepa en mi coche cada día de trabajo. Ya sea para donar, punto limpio, desechar o reciclar.

 

Lo hago así para que no puedas repescar nada y para quitarte la sensación de agobio que provoca ver todo el montón de descartes en casa. 



 

¿Tu servicio incluye limpieza?

 

No. Este es un servicio de organización y orden de espacios, no de limpieza. 



 

¿Hace falta comprar productos de almacenaje?

 

Mi idea inicial es que no, y en cualquier caso se decidirá al final del proceso. 

 

Primero es interesante aprovechar y repensar nuevos usos para los múltiples contenedores que ya tengas en casa, o incluso tomarte el tiempo para hacer algo con tus manos.

 

En todas las casas, talleres y almacenes en los que he trabajado siempre hay bolsas, cestas, cajas de zapatos, y hasta organizadores de cajones de Ikea. Así que pensaremos muy bien la lista de la compra.

 

También puedo encargarme yo de hacer estas compras si así lo prefieres, se incluirá en el presupuesto. Sin sorpresas. 


 

 

 ¿Y si hubiera algo que arreglar?

 

Trabajo con otros profesionales que hacen arreglos textiles o de mobiliario a los que se les puede pedir presupuesto puntualmente, y si te cuadra, haré de intermediaria para contratarlos. 



 

Si tengo que hacer una mudanza, ¿podré contar contigo?

 

Inicialmente, el servicio de organización y orden para mudanzas es algo que no ofrezco.


 
¿Qué perfil de personas aprovechará mejor este servicio?

 

Por lo general, las personas que aprovechan extraordinariamente este servicio son las que, debido a su desequilibrio interior, falta de gestión, mucho trabajo y poco tiempo, han descontrolado su casa y esto les provoca ruido mental, agobio, nerviosismo y un «no sé por dónde empezar».



 

¿Quiénes son el señor del tonel y el poderoso? Me suena esa historia…

 

El señor del tonel es Diógenes, filósofo de la escuela cínica, que buscaba alcanzar la felicidad desprendiéndose de todo lo superfluo. 

 

El señor poderoso es Alejandro Magno. 

 

Paradójicamente se conoce al Síndrome de Diógenes como el trastorno caracterizado por un total abandono personal y la acumulación de objetos, desperdicios y basura en el hogar. 

 

Es un trastorno serio, hay gente con este síndrome que muere lapidada por sus propias cosas. 

 

Por cierto, aprovecho para comentarte que de momento no me ocupo de este tipo de casos.



 

¿En qué se parece esto a lo de Marie Kondo?

 

Marie Kondo también es organizadora profesional como yo. La diferencia es que ella trabaja en el contexto americano en el que hay mucha más acumulación, y que tiene un tratamiento del apego a las cosas muy ritual, por su origen japonés.

 

Digamos que lo mío es como Marie Kondo pero a la ibérica: en un contexto en el que el nivel de acumulación es menor y con un acercamiento al apego basado en tomar decisiones y no en abrazar tus pantalones para despedirte de ellos. 


 
¿Es este un servicio de terapia o coaching?

  

No, esto es un servicio de organización profesional. 

 

Pero lo que sí es cierto es que el proceso en sí mismo tiene efectos terapéuticos.

 

En muchos casos, el ejercicio de deshacerse de objetos personales y organizar el espacio, hace que se pongan en orden otros aspectos de la vida. 


 
El presupuesto que me presentas inicialmente, ¿es definitivo?

 

No. El presupuesto es aproximado y se basa en la estimación de horas que considero que me llevará tu proyecto. Pero debido a lo personalizado e individual del proceso, podría alargarse en el tiempo o podríamos terminar antes de lo previsto.

 

Por eso tendrás que pagar un 50% antes de comenzar. Y antes del pago final revisaré y ajustaré el importe total de tu presupuesto.

 

 

¿Si el proyecto es toda la casa es más barato que por horas?

 

Tendré que valorar cada caso de forma independiente. Esto solo te lo podré indicar en la primera visita de valoración.

¿Será una buena inversión?

 

Si sientes que ha llegado el momento de deshacerte de todo lo que te sobra para librarte de la carga emocional que eso te provoca, ganar tiempo para ti, reducir gastos en compras duplicadas, alcanzar el bienestar en tu espacio y llevar una vida más sostenible, con mi servicio de organización profesional puedes lograrlo.

 

Si esta inversión te compensa o no, es algo que solo tú puedes saber.
Me has convencido: quiero que pongas en orden mi maraña

Lo que dicen los que ya se han puesto en mis manos:

"El orden de mi casa se transformó en mi orden mental. 

 

Antes no podía pensar ni moverme bien, no solo en casa, también me condicionaba en mi vida. Ahora tengo menos obstáculos física y psicológicamente.

 

Al principio no sabía si podría deshacerme de cosas, lo veía imposible. Solo pensarlo me costaba. También, pensar en ordenar la casa significaba ordenar mi vida y no sabía si podría.

 

Cada vez que hacíamos una habitación y veía el cambio, ya quería empezar con el resto. ¡Los armarios!!! Tenía espacio, podía ver toda la ropa ¡La cocina!! Madre mía, ¿era tan grande? Ver el cambio de la casa fue impresionante.

 

Se lo recomendaría a todo el mundo, ya que es muy fácil acumular cosas que van transformando tu casa y tu vida. Para mí significó un cambio en muchas cosas y todas fueron para bien, pude tirar y deshacerme de objetos que ya no tenían significado pero que me anclaban al pasado."

Eva Arija

- Fisioterapeuta -

"Antes no me molestaba en ordenar porque no sabía por dónde empezar. Ahora me gusta ver cada cosa en su sitio y, aunque haya momentos que me descuide un poco, ahora tengo una base sólida y sé que puedo dejar todo perfecto.

 

Sé dónde está todo. En particular, la ropa está más cuidada y es muchísimo más fácil limpiar. También me resulta más fácil ver qué cosas necesito y cuáles es hora de regalar/donar/tirar.

 

Siento más calma, que tengo control sobre lo que me rodea y que mi casa es un hogar acogedor.

 

Se lo recomiendo a cualquier persona que esté habituada al desorden porque se aprende con este proceso y es una lección valiosísima."

Sibley Labandeira

- Profesora de universidad -

Si al igual que Sibley tú también quieres sentir más calma, tener el control sobre lo que te rodea y convertir tu casa en un hogar acogedor…

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